Franny Glass: la literatura que se hizo musica
Por Emilia Agostina Pioletti

Suena como banda pero es sólo uno: Gonzalo Deniz le da alma, vida, contenido y forma a Franny Glass, su proyecto solista.

Franny Glass es un personaje del escritor J. D. Salinger: una jovencita superdotada en crisis sobre sus creencias religiosas que en plena adolescencia y en búsqueda del sentido de la vida (todos lo buscamos, ¿no?) coquetea con las ideas metafísicas. El proyecto de Gonzalo Deniz, busca el sentido de la vida en la música: la literatura que se hizo música, que se hizo poesía, que se hizo canciones.
A primera vista y a primer oído, Franny Glass aparece como uno más en la escena under de la música hispana. Sin embargo, este uruguayo de 27 años se las arregló para darle una vueltita de tuerca que te deja escuchándolo atenta para no perderte ni una oración de las miles que entona a una sola voz. La llave maestra que ajusta la tuerca son sus palabras, abrazadas, hermanadas unas con otras. Y su guitarra, por supuesto, que lo acompaña a donde quiera que él vaya, metafórica o literalmente hablando.

Franny no surge solo. Allá por el 2006 ve la luz bajo el nombre de “Franny Glass & los bla bla bla’s”, agrupación que sólo vivió un año. En 2007, Deniz emprende un viaje en solitario y lanza su primer álbum: “Con la mente perdida en intereses secretos”. El solista no descansó y en 2008 lanzó “Hay un cuerpo tirado en la calle” al cual le siguió en 2011 “El podador primaveral”.
Sin embargo, no hay que dejarse embromar por lo que esta maratónica producción de CD pueda significar. No. Franny Glass ha tenido que construirse desde abajo, buscando productores como cualquier hijo de vecino. En 2012, Gonzalo Deniz les contó a todos a través de un video en YouTube, que tenía todas las canciones para hacer un nuevo trabajo, pero no tenía dinero para hacerlo. Subió su video a la página Web “Ideame”, una plataforma virtual para Latinoamérica donde creadores presentan ideas que necesitan financiación, y colaboradores aportan dinero ayudando a que esas ideas se concreten. No sólo que su proyecto alcanzó el monto requerido en Noviembre de ese mismo año y se hizo realidad, sino que se convirtió en la banda sonora de una película del circuito alternativo de cine, “Rincón de Darwin” de Diego Fernández Pujoll.

Franny Glass ha obtenido algunos premios y colaborado con algunos exponentes de las grandes ligas de la música como Fernando Cabrera o Jorge Drexler. Pero no nos detengamos ahí. Este proyecto solista logra no que no muchos músicos (y ni siquiera muchos poetas, escritores o literatos) consiguen en toda su carrera: envolverte en una historia, sentirla tuya mientras avanza la letra y las palabras se juntan, caminan, corren y se atropellan unas a otras. Todo eso, en una canción. Franny te relata una ruptura amorosa, un cambio de barrio, una dedicatoria a alguien que quiere mucho, o te remata estrofas de lírica de apariencia inocente con un contundente “hay que mandar a cagar a ese mundo extraño”. Y es que a veces hay que hacerlo.

Franny es un joven de la Banda Oriental que apareció en la escena musical tímidamente, tocando en librerías, barcitos ignotos, casas y balnearios. Creció se consolidó como músico y hoy, Domingo 12 de Mayo en el Konex en Buenos Aires, se sumará a los festejos del aniversario número 15 de la niña bonita: la Revista Rolling Stone, compartiendo escenario con bandas como El Mató a Un Policía Motorizado o Eruca Sativa y con solistas icónicos como Litto Nebbia.
Con algunas letras pueriles pero certeras, inocentes pero conmovedoras, Franny Glass es un baldazo de poesía cotidiana. En otoño, amigos míos, lo escuchemos a Franny.

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